Antes de comenzar con la profundización de los diferentes temas que contiene el módulo, se requiere que los estudiantes tengan muy presente dos momentos: el primero es el saber hacer y el segundo es el saber ser.
El saber hacer hace referencia a las herramientas que ayudan al estudiante a desarrollar el trabajo. Los estudiantes van aprendiendo a escuchar, a tomar apuntes, a adquirir unos hábitos de estudio, comprueban si van comprendiendo, toman conciencia de que es necesaria las condiciones personales para el estudio, tales como la salud física y mental, al mismo tiempo toman conciencia de que no es menos importante la necesidad de las condiciones ambientales como el lugar de estudio.
El saber ser atañe a los rasgos que identifican al honrado ciudadano y buen cristiano que se forman en el Colegio Salesiano de León XIII, en donde los estudiantes deberán de encarnar en su vida la lucidez critica, la contemplación en la vida, la solidaridad fraterna, la ciudadanía activa y responsable, una terca esperanza pascual y el testimonio coherente. Estos rasgos están explicitados y explicados en el Proyecto Educativo Pastoral Salesiano (PEPS)
Esto fue lo que se realizó en el corto tiempo del lunes.
Desde los aportes de la materia pedagógica y sus diferentes temas voy descubriendo la riqueza que se esconde de tras del acto educativo. Desde la toma de conciencia de la importancia de conocer la realidad estudiantil me ha motivado a preocuparme por saber qué es lo que viven los estudiantes. Es un elemento que en mi práctica no estaba tan explícito, pero desde el momento en que decidí practicarlo me está llevando a entrar en el mundo de ellos por medio del camino de la confianza.
Observando en algunos momentos fuera de clase es preocupante ver que muchos docentes que se limitan a impartir clases no han logrado integrar en su acto educativo, el conocer, el involucrarse, el responder, el acompañar, lo afectivo para ser efectivo, el conocer los lugares comunes, el apoyo y trabajo interdisciplinar, el conocer el desarrollo psicológico social y religioso de los estudiantes, que son aspectos de la realidad estudiantil.
A esto que venimos diciendo, se une otra realidad llamada educación virtual, en donde se habla de una ciberexistencia y de homo ciberneticus, se trata de una nueva realidad social que rompe con las categorías espacio temporales y que no puede ser desconocido mucho menos comprendido con categorías de bondad, maldad o neutralidad.
La virtualidad como fuerza o potencia es la posibilidad de ser del sujeto y un modo de estar presente en la ausencia y de estar ausente en la presencia. Se crea nuevos modos de relacionalidad consigo mismo, con los otros y lo otro, pero que afecta y modifica la realidad y la existencia misma de la persona. Para muchos la virtualidad se convierte en una oportunidad donde la vida se alarga y se logra incluso la cura de la vida.
De toda esta reflexión me queda la pregunta por la educación en la virtualidad y la inquietud de asumir un nuevo reto de llevar la educación al ámbito de lo virtual para generar nuevos espacios de aportes a la construcción del hombre nuevo. Una educación donde rompa el límite de las aulas físicas. Es un nuevo reto necesario y urgente de asumir si queremos responder también a esa nueva sociedad que muchas veces sólo es comprendida desde los meros prejuicios.

